Autoretrato
Por si algún malsano culto
a tenebrosas deidades me achacan,
cohabito entre las sombras, bien lo sabes,
y con la obscena premura
de un devenir ingrato.
Ya no me abruman los farragosos tumultos
de grandilocuentes verbos
y rampantes elogios:
PALABRAS SON MENTIRAS.
Contra los elementos,
-el dolor, el miedo, las caricias-
permanezco en reto abierto,
a veces desnudo y fiero.
Eterno disidente de razones obvias,
iconoclasta irredento y a la deriva
a mis 43 años
de torpe adolescencia.
Abril 1998
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